¡Hola a todos! Estamos ante una nueva entrega de mi colaboración con el blog Mil y una narraciones. Esta iniciativa me permite explorar el género fantástico y compartir mis creaciones con ustedes.
Cabe señalar que la iniciativa consiste en elaborar un microrrelato de fantasía con una extensión de 200 palabras, al ser de género fantástico, debe de contar con seres como duendes, brujas, magos, dragones, laminas, leprechauns entre otras criaturas. Adicional se deberá proporcionar una imagen relacionada con el relato.
Los relatos serán publicados cada viernes en el blog de Mil y una narraciones, por lo que les dejo AQUÍ el link con las bases de la colaboración por si están interesados en participar.
Ahora sí, les comparto mi participación con un relato de 386 palabras, espero que les guste:
✧ ── El eco de las plumas
multicolores.୭̥*
La vida a menudo se siente como un torbellino de estrés y caos. Por eso, cuando se presentó la oportunidad de un fin de semana largo, supe que era el momento perfecto para una escapada. Sin dudarlo, compré un boleto de tren a un pequeño pueblo donde mi madre creció.
El viaje en tren fue un respiro de paz. Me limité a contemplar el paisaje que se extendía ante mis ojos: campos verdes salpicados de flores silvestres de mil colores. Cada tanto, una sonrisa se dibujaba en mi rostro al verlas asomarse por las ventanas.
Tres horas después, la estación del pueblo me recibió con el aire fresco y limpio del campo, un contraste total con el aire contaminado de la ciudad. Con mi maleta en mano, salí en busca de un taxi que me llevara a la cabaña que había reservado.
Mientras el taxi avanzaba por caminos rurales, los recuerdos de las historias de mi madre sobre su pueblo natal me invadieron. Una en particular resonaba en mi mente: el día en que afirmó haber visto a Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, cruzando el cielo. Una sonrisa nostálgica se dibujó en mis labios al imaginar la magnificencia de esa deidad, cuyo vuelo dio origen al quinto sol y, según la leyenda, a la creación del hombre y el maíz.
Sumergida en mis recuerdos, no me percaté de que habíamos llegado a mi destino hasta que el taxista carraspeó, indicándome que estábamos frente a la cabaña. Pagué el viaje y me adentré en mi refugio de fin de semana, un lugar para desconectarme del mundo y reconectar con la naturaleza.
Una vez instalada, sentí el frescor que envolvía la cabaña. Sin dudarlo, salí a la terraza, abrigada con una cobija y lista para disfrutar del paisaje con una copa de vino en la mano.
Sentada en un sillón de madera, con el cielo como techo y una
copa de vino en la mano, disfrutaba de la paz del entorno. De repente, sentí
las primeras gotas de lluvia acariciar mi rostro. Alcé la vista y, en medio del
cielo azul, ¡ahí estaba! La figura de una serpiente majestuosa, con plumas
multicolores que ondeaban al viento, anunciando la llegada de la temporada de
lluvias. Una carcajada de alegría brotó de mí al contemplar a Quetzalcóatl en
todo su esplendor.
───── ⋆❀⋆ ─────
Con esto concluimos el día de hoy, espero que les guste el relato, como siempre me encantaría conocer su opinión al respecto.
¡Nos vemos en la próxima, chao!


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