Colaboración. Mil y una narraciones: Febrero 2026- El Presagio de la Maquizcóatl

febrero 06, 2026

¡Hola a todos! Estamos ante una nueva entrega de mi colaboración con el blog Mil y una narraciones. Esta iniciativa me permite explorar el género fantástico y compartir mis creaciones con ustedes.

Cabe señalar que la iniciativa consiste en elaborar un microrrelato de fantasía con una extensión de 200 palabras, al ser de género fantástico, debe de contar con seres como duendes, brujas, magos, dragones, laminas, leprechauns entre otras criaturas. Adicional se deberá proporcionar una imagen relacionada con el relato.

Los relatos serán publicados cada viernes en el blog de Mil y una narraciones, por lo que les dejo AQUÍ el link con las bases de la colaboración por si están interesados en participar.  

Ahora sí, les comparto mi participación con un relato de 275 palabras, espero que les guste:

Colaboración. Mil y una narraciones: Febrero 2026- El Presagio de la Maquizcóatl

── El Presagio de la Maquizcóatl.̥*

Tras la muerte de Andrés, un dolor inmenso me envolvió. Tardé mucho tiempo en superar la tristeza y el vacío que dejó su partida. Sin embargo, el tiempo fue sanando mis heridas y logré rehacer mi vida. Pasaron varios años antes de que el amor volviera a tocar mi puerta. Edgar era un hombre maravilloso y gracias a él, volví a creer en el amor.

Pero el miedo siempre estaba presente, el temor de volver a sufrir una pérdida similar. Recordaba el día en que Andrés y yo nos encontramos con una serpiente peculiar. Tenía cuatro rayas negras en el lomo y cuatro rojas a cada lado. Era una Maquizcóatl, una criatura mitológica que, según la leyenda, traía mala suerte. La curiosidad pudo más que la prudencia y mi esposo la tomó en sus manos. La serpiente se enroscó en su muñeca, como si fuera un brazalete. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y le advertí que la Maquizcóatl era un presagio de muerte. Él no me hizo caso y la serpiente permaneció en su muñeca hasta el día del accidente automovilístico que le arrebató la vida. Desde entonces, no había vuelto a ver una Maquizcóatl.

Un día, mientras Edgar trabajaba en el jardín, descubrió una pequeña serpiente negra. La tomó para alejarla del camino y llevarla al campo. Pero, para su sorpresa, la serpiente se enroscó en su muñeca como un brazalete. Justo en ese momento, escuchó que su esposa lo llamaba. Al voltear, levantó el brazo donde estaba la serpiente. Vio como los ojos de su esposa se llenaban de terror, soltando la bandeja que llevaba y un grito desgarrador escapó de su garganta.

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Con esto concluimos el día de hoy, espero que les guste el relato, como siempre me encantaría conocer su opinión al respecto.

¡Nos vemos en la próxima, chao!

Colaboración. Mil y una narraciones: Febrero 2026- El Presagio de la Maquizcóatl
 

 


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