¡Hola a todos! Bienvenidos una vez más a Enredados entre Libros. Espero que estén teniendo un día excelente. Hoy regresamos al blog con una nueva reseña que tenía muchas ganas de compartir; espero que les guste:
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Sinopsis
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Marcellus es un pulpo increíblemente curioso y descarado. Cada día,
mucha gente pasa por delante de su tanque en el acuario de Sowell Bay, aunque
pocos se detienen demasiado. En cambio, Tova, la limpiadora, le ha cogido
cariño y, mientras barre, le cuenta cuánto echa de menos a su hijo,
desaparecido hace treinta años en el mar.
A Marcellus no se le escapa nada y es mucho más inteligente de lo que
nadie podría imaginar, pero nunca se le ocurriría mover un solo tentáculo para
ayudar a uno de sus captores humanos... hasta que comienza a formar una
inesperada amistad con Tova. Con su perspicacia de detective, Marcellus ha
deducido lo que sucedió la noche de la desaparición. Y ahora tendrá que
ingeniárselas desde el otro lado del cristal para revelarle la verdad, antes de
que sea demasiado tarde.
Una novela deslumbrante y conmovedora sobre una amistad capaz de vencer
la peor de las soledades. Y una historia de esperanza sobre dos almas
generosas, criaturas imperfectas... y, quizá por eso, increíblemente luminosas.
La tentación de corregir la historia: Por qué modificar o censurar los clásicos es un error│Tea Break
agosto 19, 2026¡Hola
a todos! Bienvenidos una vez más a Enredados entre Libros. Hoy quiero
meter el dedo en una llaga que lleva tiempo escociendo en los círculos
literarios y en las conversaciones entre lectores: el "wokismo", la
revisión moral y el destino de la literatura clásica.
En
los últimos años hemos sido testigos de un fenómeno creciente: la llamada
cultura woke o la hiperconciencia social ha puesto bajo la lupa obras
fundamentales del canon universal. Se añaden advertencias de contenido (trigger
warnings), se reeditan novelas alterando el lenguaje original para no
"herir susceptibilidades", se recortan pasajes incómodos y, en los
casos más extremos, se sugiere apartar ciertos libros de los planes de estudio.
Como
lectora voraz y apasionada de las letras, les confieso que este panorama me
genera una profunda inquietud. Hoy quiero hablarles con total transparencia
sobre por qué creo que modificar o censurar los
clásicos es un tremendo error cultural y pedagógico.
Cuando
la ficción supera a la realidad: Ejemplos de la reescritura actual
Para que vean que esto no es una
paranoia ni un debate abstracto de café, basta con mirar lo que ha estado pasando
en las librerías de todo el mundo en los últimos años:
Roald
Dahl y las tijeras en la literatura infantil: En 2023, la editorial Puffin contrató a
"lectores de sensibilidad" (sensitivity readers) para revisar
minuciosamente la obra de Dahl. Cambiaron cientos de palabras en clásicos como Charlie
y la fábrica de chocolate, Las brujas o Matilda: eliminaron
términos como "gordo" o "feo", convirtieron a los Oompa
Loompas en seres de género neutro y alteraron descripciones físicas para que no
resultaran "ofensivas". La indignación global fue tan grande que la
editorial tuvo que dar un paso atrás y lanzar dos colecciones: la versión
"revisada" y la versión clásica original.
Agatha
Christie y la limpieza de la "Reina del Crimen": Uno de los
casos más sonados ocurrió cuando la editorial HarperCollins comenzó a pasar el
filtro de los "lectores de sensibilidad" a las icónicas sagas de
Hércules Poirot y Miss Marple. Se eliminaron o reescribieron pasajes enteros en
libros como Muerte en el Nilo o El misterio del Caribe: borraron la
palabra con N (nigger), el término native (nativo) usado de forma
condescendiente, y quitaron descripciones físicas sobre los dientes o la piel
de personajes locales en Egipto o el Caribe para evitar estereotipos raciales.
Esto sin contar que su obra más famosa ya había sufrido el cambio de su título
original (Diez negritos) por Y no quedó ninguno.
Ian
Fleming y el agente 007: Ian Fleming Publications encargó una revisión de las novelas
del agente 007 para marcar el 70 aniversario de Casino Royale. Se
eliminaron o suavizaron comentarios racistas, descripciones étnicas de
personajes secundarios y calificativos sobre las mujeres que hoy resultan
anacrónicos y chocantes.
La
censura de Matar a un ruiseñor y Las aventuras de Huckleberry Finn:
En varias escuelas y distritos de Estados Unidos, estas dos obras
maestras han sido retiradas de los planes de estudio o directamente censuradas
por contener lenguaje racialmente ofensivo (la palabra con N), ignorando
por completo que ambas novelas eran, precisamente, una crítica feroz contra el
racismo de su época.
El auge de los "lectores de sensibilidad": ¿Cuidado o
censura previa?
Para
entender cómo se ha llegado a este punto, hay que analizar la figura del "lector de sensibilidad" (sensitivity
reader). Originalmente, este rol nació en la literatura infantil y juvenil
contemporánea para ayudar a los autores a representar de manera precisa y
respetuosa a minorías o culturas a las que no pertenecen.
El
problema grave surge cuando este filtro contemporáneo se aplica de forma
retroactiva a autores que ya no están vivos para defender su obra. Al someter
un texto del siglo XIX o principios del siglo XX al escrutinio de un comité de
sensibilidad actual, se incurre en una forma de censura
previa disfrazada de empatía. Se
asume que el lector moderno es un ser frágil, incapaz de enfrentarse a la
complejidad, la rudeza o los prejuicios de otra era sin sufrir un daño
emocional.
El peligro del
anacronismo: Borrar las aristas del pasado
Mi postura como lectora ante
estos casos es firme y clara: los clásicos deben
respetarse tal y como fueron concebidos.
Reescribir
a un autor del pasado para adecuarlo a las normas éticas de nuestro presente no
es inclusión ni progreso; es un anacronismo absoluto. Las obras de Homero,
William Shakespeare, Jane Austen, Mark Twain, Agatha Christie o Fiódor
Dostoyevski no son manuales de autoayuda, ni tratados de moralina, ni guías de
comportamiento ciudadano para el siglo XXI; son testimonios artísticos del alma
humana en un momento determinado del tiempo.
Es
innegable que al abrir un clásico hoy podemos encontrarnos con pasajes que
chocan de frente con nuestras convicciones actuales:
Misoginia
explícita o dinámicas de género profundamente patriarcales.
Aceptación
naturalizada del colonialismo, la esclavitud o las castas sociales.
Prejuicios
raciales, etnocéntricos o religiosos expresados sin ningún filtro.
¿Son cuestionables todos estos elementos desde la perspectiva
de nuestros valores morales de hoy en día? Por
supuesto que sí. Pero eran la
realidad histórica, social y cultural del momento en que el autor tomó la pluma. Exigirle a
un escritor del pasado que pensara, sintiera y redactara con los estándares
morales del siglo XXI es no entender cómo funciona la historia ni la evolución
de la humanidad.
Recordar para no
repetir: La literatura como memoria histórica
Cuando la industria editorial o
la crítica deciden "limpiar" un texto clásico para hacérnoslo más
digerible, nos están tratando a los lectores como a niños incapaces de ejercer
el juicio crítico. Asumen que no podemos leer algo incómodo sin quedar
"contaminados" o traumados por ello.
Me parece fundamental traer a la
mesa la famosa frase del filósofo y escritor español George Santayana en su
libro La vida de la razón (1905):
«Aquellos que no
pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo».
La
literatura es, quizás, la herramienta de memoria histórica más íntima y
poderosa que poseemos. Si borramos las manchas, el racismo, la violencia, el
colonialismo o el machismo de los libros antiguos para que encajen en nuestra
cómoda burbuja de corrección política, estamos falsificando el pasado. Nos
estamos privando de la oportunidad de ver con claridad los errores de nuestros
antepasados y de valorar el enorme esfuerzo que ha costado avanzar. Si
eliminamos las huellas de los prejuicios del pasado, ¿cómo vamos a reconocerlos
y combatirlos en el presente?
La solución no es
la tijera: La diferencia entre juzgar y contextualizar
Respetar la integridad de un texto original no significa que
debamos aplaudir, justificar o acatar ciegamente las ideas retrógradas que
pueda contener. Significa tener la madurez crítica para separar la contextualización histórica de la censura
moral.
La respuesta ante un clásico
problemático o incómodo nunca debe ser la tachadura, el recorte o el olvido. La
pedagogía literaria ofrece alternativas mucho más enriquecedoras:
Ediciones
anotadas y estudios previos: Es perfectamente válido y
deseable acompañar una obra con prólogos, notas al pie o ensayos introductorios
que expliquen la época del autor, sus sesgos ideológicos y el contexto social
en que escribió. Esto no destruye la obra; la enriquece y le da herramientas al
lector.
Fomentar
el debate en lugar del silencio: Un texto que nos incomoda es la
puerta de entrada perfecta para el análisis: ¿Por qué esta descripción nos
parece inaceptable hoy? ¿Cómo ha evolucionado la percepción sobre este grupo
social? ¿Qué nos dice este libro sobre la sociedad que lo produjo?
Desarrollar
el pensamiento crítico: Los lectores no necesitamos una literatura
"protegida" o infantilizada; necesitamos cultivar la capacidad de
leer, analizar, cuestionar y discernir sin necesidad de que un comité de
corrección política decida qué palabras somos capaces de tolerar.
Conclusión:
La verdadera
grandeza de un clásico no radica en ser un "espacio seguro" donde
todos los personajes piensan como nosotros y comparten nuestros valores
actuales. Su valor reside en su capacidad para retratar la condición humana con
todas sus luces, sus contradicciones y sus sombras más oscuras.
Como
lectora, prefiero mil veces enfrentarme a la crudeza, el ingenio y los defectos
de una obra escrita en su contexto real, que consumir una versión anestesiada,
descafeinada e higienizada por un grupo de editores del siglo XXI. No le
tengamos miedo a la incomodidad literaria. Al contrario: usemos los clásicos
como espejos del pasado para recordar de dónde venimos, evaluar dónde estamos y
asegurarnos de no dar ni un solo paso atrás.
¿Y ustedes
qué opinan? ¿Conocían la magnitud de estos casos de reescritura en autores como
Agatha Christie o Roald Dahl? ¿Creen que los clásicos deberían adaptarse para
no herir susceptibilidades o coinciden conmigo en que hay que defender la obra
original a toda costa? ¡Los leo y debatimos en los comentarios!
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¡Nos vemos en la próxima, chao!
¡Hola a todos! Bienvenidos una
vez más a Enredados entre Libros. Hoy vengo a compartir con ustedes un Book
Tag súper especial titulado Amigos. Los libros nos acompañan en
diferentes etapas de la vida, y algunos de ellos se sienten exactamente como
distintos tipos de amistades: desde los incondicionales hasta esos con los que
terminamos "pelados".
Sin más preámbulos, ¡vamos con
las categorías y mis respuestas!
Mejor Amigo: Tu libro
favorito.
Tengo varios libros favoritos,
pero para esta categoría me quedo con El Infinito en la palma de la mano de Gioconda Belli. Es una
novela maravillosa con una prosa preciosa que desborda poesía; te engancha y te
hace cuestionarte muchas cosas acerca de nuestra existencia. Pese a que la
historia decae un poco en la segunda parte, logra recuperarse en los últimos
capítulos presentándonos un final hermoso.
Amigo de toda la vida: Un
libro que leíste hace varios años, pero que sigues recordando como si lo
estuvieras leyendo en este momento.
Son varios los libros que recuerdo muy bien, aunque haya pasado mucho tiempo desde que los leí, pero elijo Cayendo como una piedra de F.J. Pérez Castillo, porque me la pasé llorando sin parar durante la mitad de la lectura y me desvelé para poder terminarlo. Trata un tema muy delicado como el acoso escolar y el autor sabe abordarlo a la perfección. Además, las críticas a la educación de los niños, tanto en la escuela como en el hogar, son un reflejo muy fiel de lo que vivimos actualmente. Nos hace preguntarnos qué estamos haciendo como adultos cuando dejamos pasar desapercibida cualquier señal que nos alerte sobre un cambio repentino en la actitud de los niños.
¡Hola a todos! Les doy la bienvenida una vez
más a Enredados entre libros, el día
de hoy les traigo la sección del problema lector con la siguiente cuestión:
¿Existe decepción más grande que comenzar un libro esperando un romance fantástico lleno de pasión y terminar leyendo lo que parece una fría negociación de oficina? Me pasó buscando esa química electrizante en un reino de reyes elfos y mundos agonizantes: la premisa prometía una historia atrapante al estilo de Hades y Perséfone, pero terminó en una magia superficial con un monarca tan rígido que parecía un abogado firmando un acuerdo en lugar de una criatura mística. Entre diálogos formales sin chispa, una atracción forzada y una trama estancada en dilemas repetitivos, la magia del romance se evaporó por completo. Es el clásico chasco donde esperas que el amor y la fantasía te roben el aliento y terminas con un vínculo tan plano que lo único verdaderamente mágico fue la paciencia para no abandonarlo. Y ustedes, ¿alguna vez han leído un romance de fantasía donde los protagonistas hablaban más como diplomáticos que como enamorados?
¡Hola a todos! Bienvenidos una vez más a Enredados entre Libros. Espero que estén teniendo un día excelente. Hoy regresamos al blog con una nueva reseña que tenía muchas ganas de compartir; espero que les guste:
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Sinopsis
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Nació de un poder maligno tan viejo como increíble. Fue abandonado a la
puerta del Infierno, y tuvo que descubrir por sí mismo los infinitos y
terribles caminos de la oscuridad: un bebé monstruoso perdido en el bosque que
alcanzó rápidamente la madurez. Puede ver tus sueños. Puede entrar en tu mente.
Puede absorber tu espíritu y seducirte con sus ojos relucientes, y puede
llevarte con él a un viaje que termina en un lugar mucho peor que la muerte,
donde la lujuria y el hambre jamás consiguen satisfacerse...
Eres su esclavo. Eres su alimento. Eres su ejército. Tiene tantas ganas
de conocerte...
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Opinión
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Qué
locura de experiencia fue abrir este libro, de verdad. Todo comenzó porque
resultó ser el libro ganador para la lectura del mes de julio del club de
lectura Letras Macabras, ya que, para ser completamente honesta, yo no tenía ni
la más mínima idea de la existencia de esta obra y jamás en mi vida había
escuchado hablar del término splatterpunk. Estaba completamente a
ciegas, pero terminar este viaje tan salvaje por el Manhattan de los años
ochenta fue toda una revelación. Disfrute el haber descubierto un estilo de
terror tan crudo y sin concesiones que me tomó por sorpresa de la mejor manera
posible.
Desde
las primeras páginas, la ambientación me atrapó por completo. John Skipp y
Craig Spector no se andan con rodeos y te lanzan de cabeza a una Nueva York que
se siente sucia, mugrienta, peligrosa y absolutamente viva. No es la ciudad
turística y brillante; es el Manhattan subterráneo, el de los callejones
oscuros, las pandillas y los cines grindhouse que tanto me fascinan. Ese
trasfondo le da una atmósfera espectacular. La historia arranca con fuerza
bruta en los túneles del metro, donde un antiguo mal termina transformando a
Rudy Pasko, un joven punk de cabello rubio platino, en una criatura de la noche
despiadado y egoísta. Ver cómo Rudy abraza su transformación no desde el
sufrimiento gótico, sino desde una megalomanía absoluta y un nihilismo
destructor, me pareció divertidísimo y emocionante a partes iguales. El tipo
está podrido de pies a cabeza y no tiene salvación, y admito que me encantó ver
a un monstruo que realmente actúa como tal, sin remordimientos ni romanticismos
baratos.
Si
tengo que ser sincera y hablar de lo que no me terminó de convencer,
definitivamente tengo que mencionar la escritura de la primera mitad. A ver, no
es que sea mala, pero hubo momentos en los que de verdad me pregunté si los
autores se estaban fumando algo mientras escribían. Salían con unas
comparaciones que me dejaban con el ojo cuadrado. Hay una frase en particular
que me hizo parar la lectura y reír de la incredulidad: "Stephen estaba
silencioso como la cabeza de un alce disecado". ¡Vamos, por favor!
¿Quién piensa en un alce disecado en medio de una tensión vampírica? A veces se
sentían demasiado exagerados. Además, la estructura de esa primera parte me
resultó bastante caótica. Los autores optaron por una perspectiva omnisciente
que salta de la mente de un personaje a otro con una rapidez que te marea. Me
costó bastante tiempo acostumbrarme a ese ritmo y descifrar quién estaba
pensando qué en cada párrafo.
A
esto le sumamos que el desarrollo de los personajes deja algo que desear si
buscas profundidad psicológica. Aunque todos son muy únicos y memorables en su
superficie, sus motivaciones a veces se sienten un poco al aire. Y la forma en
que manejan las relaciones... bueno, creo que los autores tenían una concepción
bastante irreal o fantasiosa del amor. Me dio mucha risa ver cómo se formaban
parejas a la menor provocación, con chicas guapísimas cayendo rendidas e
instantáneamente enamoradas de frikis que juegan a Calabozos y Dragones.
Se nota mucho que era el ideal que a los autores les hubiera gustado vivir,
pero admito que, dentro de todo ese caos ochentero, le aportaba un toque cursi
que equilibraba tanta sangre.
Pero
cuando el libro acierta, acierta en grande. A pesar de los tropiezos
estilísticos, los autores logran momentos de una genialidad transgresora
brutal. El gore y el terror están manejados con una soltura maravillosa que te
mantiene pegada a las páginas. A mí me recordó muchísimo al espíritu de las
películas clásicas de vampiros de esa década. Hubo detalles que me parecieron
un poco ridículos, como el hecho de que a los vampiros les brillen los ojos de
color rojo intenso —lo sentí un poco cliché y exagerado—, pero supongo que es
parte del encanto de la época. Lo que sí me fascinó por completo fue cómo
describieron el impacto físico y psicológico que provocan la cruz y el agua
bendita en los vampiros, narrado directamente desde la perspectiva del propio
monstruo. Sentir el dolor y la repulsión mística a través de sus ojos fue un
detalle brillante.
La segunda mitad de la novela mejora muchísimo y es un viaje vertiginoso, como si te subieras a una escalera mecánica a toda velocidad y no pudieras bajarte. Una vez que el grupo de sobrevivientes y cazadores improvisados se une para ir tras Rudy por las sucias calles de Manhattan, la tensión se vuelve insoportable. Me dolió un poco que la amenaza inicial del vampiro ancestral quedara relegado a ser un mero observador divertido de las locuras de Rudy, dejando esa subtrama un poco en el aire, pero el clímax compensa cualquier cabo suelto. Sentí una camaradería vibrante y muy apasionada entre este grupo de personas dispares y enérgicos que arriesgan todo para salvar vidas. Incluso hubo bajas que me parecieron desgarradoras.
¡Hola a todos! Bienvenidos una vez más a Enredados entre Libros en esta ocasión
como podrán ver les traigo el reto 5 líneas creado por el blog de Adella Brac
les dejo AQUÍ el link con las bases para participar si les
interesa.
Las palabras que se utilizaran para este mes
son las siguientes:
『Llegamos』
『Gustaría』
『Reconocer』
Les comparto mí propuesta para este reto espero
que les guste:
《«✫»》ε Retrato Familiar з《«✫»》
Llegamos a la vieja casa familiar al anochecer. Mi hermano insistió en buscar las fotos del abuelo, pero al cruzar la puerta, el olor a humedad y hierro me revolvió el estómago. No me gustaría admitirlo, pero la oscuridad del pasillo se sentía siniestra. Sonaron pasos desde arriba. Al encender la linterna, una silueta nos observó desde la escalera; tardé unos segundos en reconocer a nuestra madre, quien sonreía con dientes afilados, sin embargo, ella llevaba tres años muerta.


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