¡Hola a todos! Les doy la bienvenida una vez
más a Enredados entre libros, el día
de hoy les traigo la sección del problema lector con la siguiente cuestión:
¿Quién no ha vivido la tragedia ergonómica de buscar la "postura perfecta" para leer? Pasamos de la silla al sofá y luego a la cama, probando ángulos imposibles donde el cuello se tensa o un pie se duerme, todo mientras intentamos convencer a nuestro cuerpo de que no parece un pretzel bajo las sábanas. Al final, después de tanto contorsionismo y de que el gato nos mire con lástima, terminamos aceptando que la verdadera magia ocurre cuando, tras mil ajustes, la historia nos absorbe tanto que, por fin, olvidamos por completo que tenemos un cuerpo que necesita acomodarse. Y ustedes, ¿también terminan en poses dignas de un reporte médico cuando encuentran un buen capítulo?






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