¡Hola a todos! Les doy la bienvenida una vez más a Enredados entre libros, el día de hoy les traigo la sección del problema lector con la siguiente cuestión:
Mi mayor secreto y, a la vez, mi vergüenza, es mi colección de marcapáginas. Lo sé, la cantidad que tengo es ridícula. He superado la barrera de los cien hace tiempo, y la culpa es que son demasiado hermosos. La mayoría los he comprado con el argumento de "esto es una obra de arte, no un separador de páginas", pero la realidad es que solo uso una veintena de ellos. Luego están los que llegan por inercia: los regalados por amigos, los que te dan de cortesía en la librería (¡gracias, libreros!) o los que, en México, vienen de regalo en la primera tirada de un manga (¡esos siempre se salvan!). El verdadero drama es con los más bonitos: los cuido tanto que ni los uso, no quiero que se maltraten. Viven una existencia noble dentro de tazas de colección, decorando la estantería. Ah, y sí, tengo un par de marcapáginas con contenido "polémico" que están debidamente resguardados para que nadie los vea. Es una locura, una sobrepoblación decorativa que me persigue, pero prometo que un día, quizás, los use todos... o compre otra taza.
















