Escrito y Enredos: Junio 2026- El tesoro oculto en el bosque
junio 19, 2026¡Hola a todos! Bienvenidos una vez más a Enredados entre Libros. Hoy quiero invitarlos a leer mi nueva publicación, "El tesoro oculto en el bosque", una historia donde la inocencia de un juego de cumpleaños se transforma rápidamente en una pesadilla que nadie imaginó. Acompáñenme en este relato donde la curiosidad infantil choca de frente con una oscuridad ancestral, y descubran si hay forma de escapar cuando el bosque decide que ya no puedes irte.
[ El tesoro oculto en el bosque]
El sol
de la tarde todavía se colaba entre las copas de los árboles, salpicando el
suelo del bosque con parches de luz dorada. Era el cumpleaños de Alan, y el
grupo avanzaba entre risas ahogadas, empujones amistosos y el crujido constante
de la hojarasca bajo sus tenis. Para ellos, aquello no era más que un juego de
pistas bien planeado, una excusa perfecta para sentirse exploradores.
Sin embargo, a medida que la vegetación se volvía más densa, las risas empezaron a apagarse. El bosque se tragó el zumbido de los insectos y el canto de los pájaros, dejando un silencio denso, casi pesado. Las ramas se entrelazaban arriba como dedos esqueléticos, bloqueando la luz.
Fue entonces cuando la vieron.
En mitad de un claro asfixiado por la maleza, emergió una imponente estructura de madera. Sus paredes devoradas por el musgo y los hongos daban la impresión de que la naturaleza intentaba sepultarla. Exudaba el encanto decadente de los lugares olvidados, pero también una punzada de advertencia que ninguno quiso escuchar. Impulsados por la adrenalina y la curiosidad propia de la edad, se acercaron. La puerta principal, entornada, chirrió levemente al empujarla, como una invitación silenciosa.
Adentro, el aire olía a polvo, humedad y a un tiempo extrañamente detenido. Sus pasos, antes escandalosos, se ahogaron en alfombras gruesas y coloridas que devoraban el sonido. Las paredes, cubiertas por tapices descoloridos, resguardaban muebles de roble tallados a mano. Justo en el centro de la sala principal, sobre una mesa maciza, reposaba un cofre de madera oscura.
Los chicos se cruzaron miradas cómplices. El corazón les dio un vuelco: el juego había terminado, o eso creían. Al levantar la pesada tapa, el brillo de monedas de oro, plata y gemas antiguas iluminó sus rostros atónitos. Pero la codicia infantil duró un parpadeo. Una atmósfera opresiva sustituyó de golpe la emoción; la calidez de la madera pareció transformarse en un frío gélido que les erizó la piel. Aquello ya no parecía un juego de cumpleaños.
Un crujido seco sobre sus cabezas los heló el cuerpo.
Alguien, o algo, caminaba en el piso de arriba. Con la respiración contenida y las manos temblorosas, subieron los escalones uno a uno, aferrándose a la barandilla podrida. En el segundo piso, una sola puerta permanecía cerrada en mitad de la nada.
El miedo ya no era una sospecha, era un nudo en la garganta. Tragando saliva, uno de los chicos estiró la mano y giró el pomo. La puerta cedió hacia una penumbra casi absoluta. En el centro de la habitación, sentada en una silla alta, una silueta aguardaba.
Era una figura alta, de una palidez irreal, cuyos ojos eran dos cuencas oscuras que parecían absorber la poca luz del lugar. Llevaba una túnica negra cuya capucha caía pesadamente sobre sus facciones muertas. El pánico paralizó sus músculos; las piernas no respondían.
La figura se puso de pie, deslizándose sin hacer ruido, y de su boca brotó un susurro arrastrado, frío como una ráfaga invernal:
—Bienvenidos a mi hogar... He estado esperando por ustedes.
El hechizo del terror se rompió y los niños se abalanzaron gritando hacia la salida, pero la puerta se cerró de golpe ante sus narices con un impacto sordo. El cerrojo maldito no cedía. Atrapados, de espaldas contra la madera, cerraron los ojos con fuerza mientras la sombra se cernía sobre ellos y un brillo perverso encendía la oscuridad.
Luego, el silencio regresó al bosque, y el viejo suelo de madera absorbió un espeso y cálido rastro escarlata.
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Con esto concluimos el día de hoy, espero que
les guste esta entrada, como siempre me encantaría conocer su opinión al
respecto.
¡Nos vemos en la próxima, chao!






1 comentarios
Me gusto tu relato. Te mando un beso.
ResponderEliminarGracias por visitarme. Me encantaría saber lo que opinas de este tema, por favor déjame tu comentario.
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