Reseña: Bunny- Mona Awad

junio 12, 2026

¡Hola a todos! Bienvenidos una vez más a Enredados entre Libros. Espero que estén teniendo un día excelente. Hoy regresamos al blog con una nueva reseña que tenía muchas ganas de compartir; espero que les guste:

Reseña: Bunny- Mona Awad

—————[Sinopsis]—————

«Solo éramos unas jovencitas inocentes que intentaban hacer algo bonito en mitad de la noche. Estuvimos a punto de morir. Nos faltó muy poco, ¿a que sí?». Samantha Heather Mackey no podría encajar menos dentro del pequeño y elitista máster de Bellas Artes que cursa en la Universidad Warren de Nueva Inglaterra. Como alumna becada que prefiere la compañía de su macabra imaginación a la de la gente, siente aversión por sus compañeras de clase, una panda de niñas ricas y repelentes que se llaman «Bunny» entre ellas y que parecen un calco en su manera de hablar y de moverse. Pero todo cambia cuando Samantha recibe una invitación para asistir al legendario «Salón de las obscenidades» de las Bunnies y, atraída de un modo inexplicable hasta su puerta, deja tirada a su única amiga, Ava. A medida que Samantha se sumerge niñas en el mundo siniestro pero edulcorado de las Bunnies, y participa en el «taller» ritualista donde conjuran sus monstruosas creaciones, los límites de la realidad empiezan a difuminarse. Pronto, sus amistades con Ava y con las Bunnies entrarán en una colisión mortal. Bunny, la nueva y fascinante novela de una de las cronistas más intrépidas de la experiencia femenina, es un relato sobre la soledad y el sentimiento de pertenencia, la amistad, el deseo y el poder fantástico y terrible de la imaginación.

—————[Opinión]—————

¿Alguna vez has sentido que el deseo de pertenecer a un grupo es tan fuerte que estarías dispuesta a perder la cabeza, literalmente, por un poco de aceptación? Esa es la pregunta que late bajo la superficie de "Bunny", la novela de Mona Awad que se siente como un sueño febril, una sátira ácida y un cuento de hadas macabro, todo mezclado en una licuadora llena de purpurina y sangre.

De la mano de Samantha Mackeks, viviremos su último año en la Universidad Warren. Ella es la "chica alternativa", la becada cínica y solitaria que observa desde la periferia a las "Bunnies": un grupo de cuatro estudiantes de posgrado en creación literaria excesivamente codependientes, ricas y que se llaman entre sí "Bunny" con un afecto tan almibarado que resulta violento. Para Samantha, ellas son hidras, una masa rosa que emite "chillidos de amor monstruoso", pero, detrás de ese odio, palpita una curiosidad punzante.

La historia arranca con una comicidad terrible. Samantha sobrevive al hastío de las clases gracias a su única amiga, Ava, una figura críptica que odia el mundo académico tanto como ella. Sin embargo, el primer golpe de efecto llega cuando las Bunnies invitan a Samantha a sus "reuniciones". Es absurdo e inquietante: ¿por qué querrían a la chica descuidada y anodina en su círculo íntimo?

En esta etapa, Awad nos regala una sátira brillante sobre los programas de máster en escritura creativa. Es hilarante ver cómo estas chicas critican obras con frases vacías: "Aprecio la incertidumbre que sugiere la obra... creo que podría adentrarse más en el espacio onírico". Samantha, en su mente, las destroza como "asesinas de árboles" pretenciosas, pero frente a ellas termina cediendo a la cultura de los halagos vacíos para encajar.

Una vez que Samantha cruza el umbral y se integra al grupo, la novela entra en su segunda capa. Aquí es donde la realidad empieza a desdibujarse con lo onírico. Empezamos a conocer las inquietudes y la ebriedad de poder de las antagonistas, y las imágenes se vuelven retorcidas en el sentido etimológico: situaciones que giran sobre sí mismas y se retroalimentan.

La prosa de Awad es precisa y excesivamente elaborada; el lector es bombardeado con adjetivos y olores poéticos que crean una sobrecarga sensorial. Samantha experimenta un ir y venir en un mundo que no termina de aprehender, y nosotros, como lectores, empezamos a dudar de todo. ¿Es esto una secta, un experimento alquímico o un brote psicótico colectivo? La búsqueda del "conejo blanco" se vuelve una espiral de imágenes tétricas que, aunque potentes, a veces se sienten como un pantano de descripciones que estancan el ritmo.

En la recta final, el caos se desata, pero no solo por lo que se narra, sino por lo que queda oculto. Aquí explotan los grandes temas: lo femenino, la competitividad feroz entre mujeres y el problema del "genio" creativo. La relación entre las Bunnies se despliega como un prisma donde la lealtad mal entendida se mezcla con el odio, el sexo y la muerte.

Lo más doloroso y real de la novela es la soledad de Samantha. A pesar de que las Bunnies son adultas, se comportan con una inmadurez infantil que refleja su desconexión con la realidad. Samantha, en su torpeza e inseguridad, busca un lugar donde encajar, y esa necesidad es la que la condena y la salva a la vez. La imaginación, en este libro, es el arma más potente: puede crear monstruos (literalmente) o liberarnos de ellos.

Lo que realmente hace que "Bunny" sea una lectura perturbadora es su descarada inclinación hacia lo inverosímil. La novela abandona cualquier pretensión de realismo para abrazar lo bizarro sin pedir disculpas. Te encuentras ante un texto que te obliga a descifrar frases crípticas, dejando la sensación de que el libro mismo se cansa de intentar ser entendido.

Esta falta de lógica interna y el tono infantil de los personajes crean una atmósfera tan extraña que, para muchos, el rumbo de la historia resultará forzado o incluso ridículo. Es una obra tan enrevesada que, al terminarla, es posible seguir sin tener idea de qué fue real y qué fue producto de una imaginación febril. El relato se estanca en su propio onirismo, ofreciendo un espectáculo extravagante que se queda pegado en la mente como una mancha de brea rosa.

Reconozco que la lectura de "Bunny" se me ha hecho un poco ardua por momentos. Aunque el entramado de la obra es fascinante, el "tapiz" resulta cansado. Hay un exceso de descripción de un ambiente hostil que ya nos queda claro desde el principio; ese onirismo excesivo hace que la novela se sienta estancada en ciertos tramos, ofreciendo frases crípticas que te hacen querer darte cabezazos contra la pared.

Me gustó por su audacia y su talento verbal, pero esa misma extravagancia me terminó agotando. Mona Awad es una maestra de las palabras, de eso no hay duda, pero su extravagancia puede ser "demasiada" incluso para alguien acostumbrado a lo inusual. Es una obra que no volvería a leer, no porque sea mala, sino porque es una experiencia agotadora de la que sales sintiéndote un poco menos cuerda.

En definitiva, si buscas algo tangible y lógico, huye de las Bunnies. Pero si prefieres lo extravagante y bizarro antes que lo aburrido, acepta la invitación al taller. No digas que no te lo advertí, Bunny.

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Con esto concluimos el día de hoy, espero que les guste la reseña, como siempre me encantaría conocer su opinión al respecto.

¡Nos vemos en la próxima, chao!

Reseña: Bunny- Mona Awad
 

 


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