VadeReto: Mayo 2026- El Murmullo de la Madera Seca
mayo 18, 2026¡Hola a todos! Bienvenidos nuevamente a Enredados entre Libros. Hoy les traigo mi participación en el VadeReto de este mes de Acervo de Letras, les dejo AQUÍ el link para que revisen la base del reto.
La propuesta para este mes es una palabra e imagen: FRACTURA.
Después de revisar las bases del reto, me puse a trabajar en este relato que espero les guste:
﹀﹀﹀ • • • El Murmullo de la Madera Seca━━━
El mundo se ha vuelto una coreografía de sombras geométricas, un vals mecánico donde los cuerpos se desplazan sin rozarse. Los observo desde mi exilio, esas figuras de obsidiana que se deslizan con una pesadez mineral, seguras de su peso y de su lugar en la cuadrícula infinita del suelo. Yo, en cambio, floto en una sustancia que no es aire ni agua; soy Elena, o lo que queda de ella: una veta de madera pálida y anémica que ha perdido su raíz en la tierra. Me siento como esa pieza pequeña que se asoma fuera de la fila, esa que finge una alegría pintada con trazos infantiles mientras el resto del tablero duerme en su rigidez absoluta.
Hay un desapego extraño, una niebla que me separa de mis propios dedos, como si mis manos fueran instrumentos que alguien dejó olvidados bajo la lluvia. Mi mente es un faro que ilumina un océano vacío, buscando un naufragio que justifique tanto frío. No hay tristeza en este abismo, solo una vastedad blanca que me borra, un silencio que pesa más que cualquier grito. He dibujado sobre mi rostro una sonrisa de barniz, una curva estática que intenta convencer al vacío de que sigo aquí, de que no soy solo un eco que se desvanece en una habitación sin paredes. Pero la máscara es demasiado pesada para un alma que se está volviendo humo, que se deshace entre los dedos del tiempo.
En el silencio de mi naufragio interno, donde las horas ya no tienen nombre, el sonido llega como un relámpago de cristal. Un crujido seco, un clac profundo que nace en el centro de mi pecho y asciende, lenta y rítmicamente, hasta mis sienes. Es la fractura. No desgarra carne ni derrama sangre roja; desgarra el tejido mismo del sueño que llamo realidad. Siento cómo mi ser se parte, no en dos mitades limpias, sino en mil astillas de silencio que caen hacia arriba, hacia un cielo que ya no reconozco y que se siente como un techo de mármol a punto de desplomarse.
La grieta es una boca nueva que no sabe articular palabras, solo exhala el aire viciado de los siglos. Por la fisura no brota vida, sino una negrura onírica, un polvo de estrellas muertas y recuerdos olvidados que se derrama sobre mis zapatos, cubriendo el suelo de ceniza. Estoy fracturada, dividida irrevocablemente entre el autómata que sonríe en la fila —ese peón que todavía cumple su función— y la Elena que se disuelve en el aire como una exhalación en invierno. Soy un sueño que se quiebra por los bordes, una figura de madera que ha descubierto, con un terror silencioso, que su interior es solo un túnel hacia otra noche más profunda, un laberinto de fibras rotas. Y mientras la hilera de piezas perfectas sigue su marcha rítmica hacia el fin del tablero, yo me quedo aquí, suspendida en mi propia ruptura, siendo finalmente la grieta por la que el mundo entero decide escaparse.
Con esto concluimos el día de hoy,
me encantaría conocer su opinión al respecto.
¡Nos vemos en la próxima, chao!






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